diciembre 12, 2006

Egoísmo

Los ojos de este cuerpo desobediente, arropado en la cama, contemplan las tablas del piso como una ciudad inalcanzable.

Es que no comprenden. Esos ojos apenas pueden reconocerme en el espejo, luego de mirarme largo rato, luego de volverme nuboso en el espejo. Mi muerte se decreta a medida que con esfuerzo comprenden que ya estoy muerto (y estos ojos amnésicos se me cierran, aplastando las letras al mirarlas, aplastando mi rostro perdido en el espejo).

No comprendo perfectamente qué pasaba. Creí oir una vocecita que me decía "No lo hagas", como un fanctoche de mi super-yo y mi cuerpo entero desobediente volcaba todo el veneno sobre letras y visiones.

Veo pasar diarimente las pequeñas hipocrecías de mi patria tras el vidrio plano de la tv. y, exhausto puedo hacer explotar dulcemente mi cabeza contra mis puños y encima callar y espero que una nueva ira me recorra por dentro como una ola y la ira se sature y estalle por los poros que no puedo contener.

Es lo mismo que traspasar un algo a un cualquiera antes de estallar.
Porque se hace
Casi insoportable acarrear este cuerpo muerto.
nací muerto
de una mujer desdichada
condenada a la soledad
desde que me creó.

Como balas pasan a mi lado las palabras, como lava que me quema el pecho, tenso de tanto contener otra sangre.

Mujer: has sido víctima de mi infección. He sido infectado y morí, contagiándote un mal al que eres inmune. Lo contagiarás a otro.

Caen duramente tus cabellos fantasma en mi pecho, su estruendo hace saltar los últimos rastros de voluntad y consigo odiarte lo suficiente como para no tener que morir otra vez más.
Volcarte lo que jamás podrás contener...

Todas las derrotas vuelven.

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