octubre 27, 2006

Gym

Esta extraña fracción social no camina. No recorre la cuidad en donde vive. No pasea. No se relaciona con los demás.
El ciudadano no ama. No camina bajo el sol.
Camina sobre máquinas, que de girar y girar de van comiendo su último rastro de animalidad.
Ardillas tras un vidrio polarizado, rodando.
El hombre le teme al hombre. Visita un gimnasio y prefiere cuidarse, no visita la ciudad del hombre.

octubre 24, 2006

La Condena. Fragmento

Herman
Tomemos como ejemplo el caso que acaba de ocurrir… ¿Qué deseabas hacer con la señorita Frida Brandenfeld del norte trapecista, George?.
George
Establecer una igualdad entre nosotros, Herman. Demostrar ser apto para el matrimonio, aún siendo intelectualmente incapaz para ello, que podría dirigir el negocio de manera autónoma, que la mujer que traía a casa no la traía porque se me apareciera en medio del camino… .
Herman
No se puede anular lo que somos, George. No podemos borrarnos a nosotros mismos.
George
No pretendía hacerlo, Herman.
Herman
Por supuesto que no pretendías hacerlo, George. Pretendías muchas cosas con respecto a la señorita Frida Brandenfeld, George, pretendías cambiar muchas cosas, pretendías… Sin embargo ella ya no existe, George, por qué, no porque tu lo hayas decidido, sino simplemente porque no fuiste capaz de aceptar tu propia condena, la misma que la de cada una de las personas que ves cada vez que vuelves del negocio, George.
George
No entiendo Herman.
Herman
No existe un algo a entender, George, simplemente un algo que aceptar.
George
Si tan solo supiera qué es, Herman…
Herman
Es una de las preguntas, George, que jamás, inevitablemente, podremos contestar ni siquiera tú, ni siquiera yo, absolutamente nadie, George.
George
¿Por qué, Herman?.
Herman
Así son las condenas, George. Así ocurre con cada uno de nosotros. Yo no decidí permanecer en este encierro, la señorita Frida no decidió el entrar en esta casa, tú no decides la época exacta cuando los negocios estén bien, tú no decidiste asesinarla, absolutamente nadie decide nada, absolutamente nadie decide nacer, George…
Fragmento de la obra "La Condena" basada en el cuento homónimo de Kafka, Por Lafamiliateatro