Lo que me inquieta de cómo cambia todo no es la nostalgia que sienta, ni que extrañe, ni que me arrepienta de algo, sino: lo que tuvo tanto valor alguna vez, hoy no lo tiene, ya no está. Es como haber sembrado en terreno infértil, pués hoy no hay nada de eso, solo la experiencia, que es mía, el dolor o la risa, que son míos, ya no está lo que produjo ese recuerdo que me pasaba por la cara en ese momento, solo yo mismo algo más pequeño.
No extraño lo que tuve (hablo de pasado en general) , sino cómo me sentía con ello. Hoy son otras las cosas que me llenan... o que me hacen pensar, o sentirme pequeño.

