
Veo pasar bajo mis narices la misma fórmula patética del desdén amoroso en que me viera embardunado años atrás. Se repite un ciclo, se cierra. Un dejavú que es una puñalada en el corazón.
Me veo repitiendo el mismo sentir, la misma desesperación, el mismo estancamiento, la misma sensación de pecho apretado y de borrón alcohólico, de no saber que hacer, de bailar sin bailar y solo verla, su imagen monopolizada por mi inseguridad, de reir sin reir, de tomarle la mano con asco, con resentimiento, de despreciarla por su negligencia, de odiarla secretamente, una y otra vez. Esto a veces se me va de las manos. ¿Será que me gusta pasarlo mal? ¿Será que me invento un sufrimiento deduciendo gestos donde no los hay, premisas sobre espacios en blanco, desamor, donde solo hay necedad?
Me desenamoro o me sobre enamoro, ya se me va de la vista, no puedo visualizar nada ahora.
Planeo absurdos, como siempre que uno intenta deducir sentencias de gestos minúsculos y sin sentido, planeo respuestas dentro de mi cabeza, diálogos en que soy un patético mártir del amor y sufro y planeo respuestas sin dialogar con una real interlocutora. Corro dentro de mi cabeza e invento canciones de despedida que sentencian un fin sin retorno y me armo de valor en un vacío.
Reconozco sí, que este tipo de situaciones no se las inventa uno del todo. No se puede inventar tanto algo así. Es real su negligencia, es real su egoísmo, pero de alguna forma, yo precipito esas situaciones, por eso que no puedo hacer un paralelo con otra relación anterior, homóloga y que terminó parecido. Por eso es que me siento igual y tengo esa sensación de mártir.
Quizá no sea que uno precipite esa situación, pero uno busca este tipo de personas desenamoradizas y exitosas socialmente que prescinden de quien les ama por tener plena seguridad en ellos, dándoles plena inseguridad. Es retroalimentación.
De todas maneras me envenena.
De todas maneras estoy en un círculo vicioso
De todas maneras por mi flexibilidad termino siendo responsable de todo
Pero ese dolor es el que me hace sentir que estoy vivo, ese dolor eterno es el alimento que me permite crear, que me permite sentir, que me permite ser, finalmente como me gusta ser: solitario, doloroso, silencioso...
¿Será así?
1 comentario:
sufrir ayuda mucho y muchas veces nos engolosinamos con nuestro dolor, nos hace sentir importantes, distintos, inmensos. pero al contrario que tu yo hoy me siento pequeña en mi dolor, por que me mostrastes como era yo, más perversamente de lo que tu crees.
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